Cuando lo privado deja de ser privado en la era de la hipervisibilidad
Tiempo de lectura: 8 minutos

Te hago una pregunta.

La última vez que saliste a tomar un café...

¿Lo disfrutaste primero o primero sacaste una foto?

No hace falta que me respondas. Porque, si somos sinceros, la mayoría hacemos lo mismo.

Publicamos una historia. Compartimos un logro en LinkedIn. Mostramos un viaje, una comida o una capacitación. Y casi nunca nos detenemos a pensar por qué sentimos la necesidad de compartirlo.

Hace algunos años, muchas de esas cosas quedaban en nuestra vida privada. Hoy viven en Internet. Y probablemente ahí permanezcan mucho más tiempo del que imaginamos.

Ese cambio no ocurrió por casualidad. Las redes sociales transformaron nuestra forma de comunicarnos, pero también cambiaron la manera en que construimos nuestra identidad. Ya no solo usamos Internet para informarnos o hablar con otras personas. También la usamos para contar quiénes somos.

En este artículo quiero reflexionar sobre una idea que me llamó mucho la atención durante la materia Lenguajes Digitales: ¿realmente seguimos decidiendo qué mostrar en Internet o las propias plataformas empezaron a influir en esas decisiones?

¿Qué cambió realmente?

Cuando pensamos en Internet solemos creer que lo único que cambió fue la tecnología. Sin embargo, cambió algo mucho más profundo: cambió nuestra forma de vivir.

Antes, la mayoría de los recuerdos quedaban en un álbum de fotos, una conversación familiar o un cajón. Hoy los publicamos. Compartimos dónde estamos, qué hacemos, qué pensamos e incluso cómo nos sentimos.

Carlos A. Scolari explica este fenómeno en Media Evolution a través de una serie de mutaciones de los medios digitales. Una de ellas es el paso de lo privado a la hipervisibilidad.

En otras palabras, muchas situaciones que antes pertenecían únicamente a nuestra vida personal hoy forman parte del espacio público digital.

No significa que mostremos absolutamente todo. Significa que construimos una versión visible de nosotros mismos. Elegimos qué publicar, qué ocultar y qué historia queremos contar sobre quiénes somos.

Si lo pensamos un momento, nuestro perfil de Instagram o LinkedIn nunca muestra nuestra vida completa. Muestra una selección. Detrás de cada publicación también existen dudas, errores, frustraciones y procesos que casi nunca aparecen en pantalla.

Y eso también comunica.

Scroll al inicio